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miércoles, 22 de febrero de 2023

El doctor Zhivago

El doctor Zhivago es una epopeya trágica como hay pocas, con la fuerza de las grandes novelas y unos personajes de cuyo recuerdo es difícil deshacerse después de terminar su lectura. La trama del libro es difícil de resumir, puesta que las idas y venidas, los acontecimientos, los viajes, los encuentros y los abandonos son numerosísimos y se suceden sin tregua. En pocas palabras podríamos decir que la historia se centra en la vida de Yuri Andréyevich Zhivago, un huérfano que estudia la carrera de medicina y que se ve envuelto en decenas de sucesos durante las primeras décadas del siglo XX en la agitada Rusia de la época. Aunque se la considera una gran historia de amor (y en verdad la relación de Yuri con Larisa Fiódorovna hace gala de una intensidad emocionante), lo cierto es que El doctor Zhivago recuerda a grandes novelas históricas por la precisión con la que describe el turbulento tiempo de las revoluciones rusas de comienzos del siglo XX.

domingo, 3 de mayo de 2020

Tú no eres como otras madres

Es éste un libro único, abrumador y fascinante. A modo de las grandes memorias noveladas del siglo XX escritas en el convulso devenir de la Historia esta hermosa y dolorosa obra literaria nos cuenta la vida de la madre de la escritora Angelika Schrobssdorff que quiso ser alemana antes que judía y tuvo que sufrir las persecuciones y los avatares de sus semejantes en sus propias carnes. Libro autobiográfico de lectura trepidante que te lleva a un viaje ignominioso de una parte del pasado reciente europeo a través de los ojos maravillados de una niña, mujer, esposa, madre, amante en la encrucijada del holocausto judío. 

sábado, 6 de julio de 2019

El largo viaje

Un libro mítico e indispensable en la lucha del hombre contra el olvido.Corre el año 1943. En un angosto vagón de mercancías precintado, ciento veinte deportados cruzan tierras francesas camino del campo de concentración. Es un viaje claustrofóbico, vejatorio: los cuerpos hacinados caen de agotamiento, uno pierde la cuenta  de los días que lleva allí, y ni siquiera sabe dónde ni cuándo acabará el viaje.
El largo viaje (1963) es la primera novela de Jorge Semprún, merecedora del Premio Formentor y del Prix de la Résistance. Es el relato del viaje a la certidumbre de la muerte: el viaje en tren de Gérard (nombre de guerra del joven combatiente de la resistencia, álter ego del autor), desde su salida de la cárcel de Compiegne con destino a Weimar, en cuyas cercanías se ubica el campo de concentración de Buchenwald. Y es también la novela que contiene, implícito, el relato de otro viaje: el viaje a la vida, a la escritura. Y es que, releída desde la posterior trayectoria del autor y especialmente desde el ciclo de novelas de la anamnesis, El largo viaje se nos representa como una obra verdaderamente germinal, tanto en lo que se refiere a los rasgos formales como en lo relativo al haz de temas que se van sucediendo en este doble viaje: físico y mental, exterior e íntimo.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Viaje literario por Normandía

Hay muchas regiones en Francia que cautivan al viajero de manera poderosa , Normandía es una de ellas: por su paisaje de contrastes entre el interior boscoso y el ancho litoral, por su deliciosa gastronomía, por su legado histórico-artístico y por su ingente literatura. Se trata de una de las provincias más antiguas de Francia, que se extiende a orillas del Canal de la Mancha y comprende los departamentos de Sena Marítimo, Eure, Orne, Calvados y La Mancha. Sus principales ciudades son Le Havre, Caen y Cherbourg.. Normandía cuenta con algunos de los nombres capitales de las letras francesas, es una auténtica delicia leer algunas de sus obras más emblemáticas y visitar aquellos lugares que las inspiraron: Madame Bovary o Marcel Proust, personaje de novela y escritor de una de las obras cumbres de la literatura universal se dan la mano en esta preciosa parte de Francia que escribe en cada sitio ,sea la Alta o la Baja Normandía ,capítulos y fragmentos imperecederos de historias literarias de primer orden. Autores nacidos en sus tierras y forasteros de toda Francia han conformado un legado literario muy valioso que hará las delicias de cualquier lector. Una lista de autores y obras relacionados con Normandía nos llevaría a hacer un recorrido por la rica historia de la literatura francesa: desde la Pleiade con F. Malherbe nacido en Caen hasta el realismo de Flaubert oriundo de Rouen pasando por el romanticismo de Bernardin Saint Pierre nacido en Le Havre. Sin olvidar los numerosos escritores, famosos o anónimos que encontraron en Normandía una tierra de adopción y una fuente inagotable de inspiración, como Marcel Proust que se enamoró de Cabourg, Jacques Prévert a quien le encantaba retirarse a su casa de Omonville-la-Petite (provincia de la Mancha) o también Françoise Sagan y su atracción por Honfleur.
Es aquí en Normandía donde se encuentra uno de los espacios físicos más característicos del llamado turismo literario. Se trata de la ciudad Illiers-Combray, inmortalizado por el escritor marcel Proust en su magna obra En busca del tiempo perdido, magno fresco de toda una época que viene a ser la universalización de la memoria personal del autor y de su época ;una vez en el pueblo como un acto ritual todo lector viajero debería comprar las magdalenas y evocar las páginas del escritor experimentando el mismo estremecimiento, dejándose invadir por ese placer delicioso que son los recuerdos.
El viaje a la Normandía de Marcel Proust es el viaje literario por excelencia. Illiers-Combray sorprende al viajero porque se diría que todo sigue tal y como el escritor lo dejara. El campanario de la iglesia de Saint-Jacques hará evocar al turista el de Saint-Hilaire, que el escritor reconocía desde muy lejos, antes de llegar al pueblo. Una vez en la villa, pese a que el desembarco aliado en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial causó estragos en el epicentro del universo cósmico del novelista, en la plaza de Lemoine, aún puede visitarse la casa de la tía Léonie. Incluso puede entrarse en ella por la cancela por donde lo hacía Swann. El jardín ornamental creado por el tío del escritor, Jules Amiot -la finca de Swann en la novela- también aguarda al visitante con sus templetes, sus palmeras enanas, su gruta artificial y sus insólitos palomares.
La legendaria costa normanda de Proust , la llamada Balbe en sus novelas se extiende desde Deauville hasta Luc-sur-mer. El recorrido de un sugerente ferrocarril discurre en paralelo a ella. Los nombres de las estaciones que el tren va dejando atrás, le resultarán familiares al lector viajero: Marie-Antoinette, Saint Vaast, Gonneville, Riva Bella, son pueblos que aparecen en las páginas de En busca del tiempo perdido y que aquí se ofrecen al visitante. Merece especial atención el Gran Hotel de Cabourg, el Gran Hotel de Balbec en Las muchachas en flor y en Sodoma y Gomorra. Será en él donde el escritor recibirá la llamada telefónica que le anuncia que la abuela está a punto de caer. Actualmente, todo lo reformado que cabe suponer al cabo de 100 años, el establecimiento sigue en pie para deleite de cuantos quieran pasar allí unos días.
Otro destino literario imprescindible en Normandía nos llevaría a recorrer la costa normanda desde Trouville sur mer hasta los acantilados de Etretat de la mano de la escritora Marguerite Duras."Regarder la mer, c'est regarder le tout." El viaje adentro empieza en la entrada del hotel Roches noires en Trouville, donde la cita de la autora grabada en una placa de piedra invita al viajero a entrar en sus recuerdos tantas veces recreados por dicha escritora. Hoy se puede descender desde el hotel hasta el mar por la llamada "Escalera Marguerite-Duras, 1914-1996" y contemplar desde allí toda la inmensidad y la belleza de la costa normanda con alguna de las obras literarias que escribió inspirándose en su paisaje.

 Galería de fotos y libros:

La magia del Mont Saint Michel ¿Sobre arena o sobre agua? Las mareas y el espectacular emplazamiento del Saint Michel juegan desde hace mil años a la ambigüedad y al misterio. 
El acantilado de Etretat  Victor Hugo le escribía a su hija Adèle: "En Etretat he visto algo admirable. El acantilado está perforado por grandes arcos naturales bajo los que rompen las olas durante la marea alta. Es la arquitectura más gigantesca que existe".
Las flores de Monet El jardín de la casa de Claude Monet en Giverny cuenta "con más tonalidades y colores aún, que flores", decía Marcel Proust. 
Pueblo de lienzo  Honfleur, el pueblo que ve morir al Sena, inspiraría a cualquier literato, pero es la pintura el arte con el que más le gusta coquetear. No en vano, este pueblo de aire holandés vio nacer a Boudin, padre del Impresionismo pictórico.


Considerada unánimemente una de las mejores novelas de todos los tiempos, Madame Bovary narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. Al hechizo que ejerce la figura de la protagonista hay que añadir la sabia combinación argumental de rebeldía, violencia, melodrama y sexo, «los cuatro grandes ríos», como afirmó en su día Mario Vargas Llosa, que alimentan esta historia inigualable. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino.Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.


Por el camino de Swann (1913) es el primer tomo de los siete que componen En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. La obra comienza con uno de los  episodios más célebres de la literatura universal: la evocación de la infancia a través de la degustación de una magdalena. Algo tan simple como esto permite al narrador recobrar los lugares y las personas fundamentales que llenaron su niñez. En Por el camino de Swann, el narrador rememora su infancia en París y en el pueblo de Combray, cuyos caminos conducen a casa del refinado Swann y al castillo de Guermantes. Tras un desengaño con la hija de Swann, Gilberte, el narrador describe sus experiencias en una playa de moda, Belbec, y su nuevo amor por Albertine. 


El amante (1984), es una obra rompedora tanto en la forma como en el fondo. En la forma porque su manera de contar desmontó las normas de estilo establecidas y abrió nuevas posibilidades narrativas, con una capacidad directa sin concesiones que convierte muchos finales de párrafo y frases aisladas en ganchos a la mandíbula emocional del lector. Y en el fondo porque la protagonista es una criolla francesa de Saigón que a sus quince años decide ser la amante de un chino acaudalado, con la doble transgresión de edad y raza que suponía. Además, esta novela corta tiene muchos elementos autobiográficos y los personajes que en ella aparecen (tanto la autora, la madre, hermanos y compañeras de instituto como el amante chino) fueron reales.

martes, 18 de julio de 2017

Viaje literario por San Petersburgo


Cualquier amante de la literatura encontrará en esta fascinante ciudad rusa alicientes suficientes para enamorarse de ella pues desde el primer momento que se pisan sus calles se respira un aire de irrealidad y de ficción envolvente . Ciudad imperial con un pasado histórico fabuloso y controvertido San Petersburgo posee un mapa literario único, testigo de algunas de las obras literarias  más famosas de la literatura universal. Cada rincón de esta hermosa ciudad nos recuerda pasajes de novelas, fragmentos de poemas o escenas de teatro de primer orden y nuestros ojos reviven en cada momento historias, personajes y lugares de un topos literario que en nuestro imaginario se hace tan real que a cada paso que damos por sus calles nos encontramos con un trozo de literatura. ¿Qué tiene esta ciudad que es decadente y fascinante, acogedora y esquiva a la vez?



Hagamos un paseo por esos autores que plasmaron en sus obras todo el encanto de San Petersburgo convirtiéndolo en un símbolo. San Petersburgo desde la mirada de sus escritores pasa ineludiblemente por las siguientes figuras:

Vladimir Nabokov: A él le debemos una de las más controvertidas novelas de la literatura contemporánea. Una obra de arte como pocas son conocidas. "Lolita" y su desdichado Humbert Humbert fueron ideados en la casa que actualmente ha sido reconvertida en museo.
Mijail Lérmontov: “El baile de las máscaras” fue creada en San Petersburgo y, aunque su estancia no se prolongó más allá de 7 años, esta ciudad le marcó profundamente. También escribió “A la muerte del poeta”, entre otros. Reconocido por su carácter rebelde y entusiasta, romántico e independiente, Lérmontov continúa llenando exposiciones en San Petersburgo acerca de la influencia que esta ciudad tuvo en su vida.
Alexandr Pushkin: Nacido en Moscú al igual que Lérmontov, San Petersburgo fue su cuna creativa y es por ello que cuenta con un museo dedicado en su honor, Pushkin National Museum. Asimismo, el apartamento en el que residiera el escritor también se puede visitar por parte de los viajeros que lo deseen. Se encuentra situado muy cerca de la plaza del palacio real y en él los visitantes podrán presenciar el estudio en el cual Pushkin escribiría “La dama de picas”.
Fiodor Dostoievski: Para tratar de mencionar todos los lugares en los que se basan las novelas de Fiodor Dostoievski se debería escribir un artículo aparte. Sin embargo, si que es conocido que la novela de “Los hermanos Karamazov” o " Crimen y castigo" cuentan con lugares reales en San Petersburgo que se pueden visitar siguiendo los pasos naturales de los diferentes barrios en que ambientó sus obras. Por otra parte, los viajeros pueden visitar la casa donde escribiría algunas de sus más famosas novelas.

La ciudad de San Petersburgo está impregnada de literatura para cualquier amante de las letras y en sus calles podemos encontrar infinidad de tiendas de antigüedades y de librerías con encanto como la que alberga la Casa Singer. Realmente cautivadora, de una belleza exultante donde la ficción y la realidad se confunden cuando se contemplan sus magníficos palacios a orillas de sus canales y se vive su bello paisaje urbano de fuerte carácter poético.

                                     



viernes, 30 de junio de 2017

Noches blancas

San Petersburgo, su luz, sus casas y sus avenidas son el escenario de esta apasionada novela. En una de esas «noches blancas» que se dan en la ciudad rusa durante la época del solsticio de verano, un joven solitario e introvertido narra cómo conoce de forma accidental a una muchacha a la orilla del canal. Tras el primer encuentro, la pareja de desconocidos se citará las tres noches siguientes, noches en las que ella, de nombre Nástenka, relatará su triste historia y en las que harán acto de presencia, de forma sutil y envolvente, las grandes pasiones que mueven al ser humano: el amor, la ilusión, la esperanza, el desamor, el desengaño.


jueves, 22 de diciembre de 2016

Las noches de Estrasburgo

Thelja abandona París en busca de François, su amante veinte años mayor que ella. El romance apasionado entre esta mujer, a quien esperan un marido y un hijo en Argelia, y François, un viudo atormentado por su pasado, durará apenas nueve noches. Nueve noches durante las cuales darán rienda suelta a sus deseos, placeres y emociones. A su alrededor, la ciudad de Estrasburgo se recupera de su pasado más reciente y en ella conviven otros personajes tan inquietantes como los dos protagonistas: Eve, una joven judía embarazada; Jacqueline, una mujer que representa Antígona en un teatro de barrio, y las sombras que acechan este peculiar escenario.
Una apasionante historia de amor entre dos culturas, por una gran autora que ha sido, en los últimos años, firme candidata al Premio Nobel de Literatura.
 

sábado, 2 de abril de 2016

Viaje literario por Salamanca

Pocas ciudades habrán dado a luz tantos hijos pródigos relacionados con la literatura, ya sean reales, ficticios o incluso putativos. Salamanca es una de ellas. Recorremos los rincones novelescos que la pueblan, desde la casa de Unamuno al jardín de Calixto y Melibea o el café de Torrente Ballester.
De papel o de carne y hueso. Salamanca ha dado a luz personajes y rincones literarios de toda condición. Desde Carmen Martín Gaite, que nació en la ciudad castellano-leonesa y siempre volvía al café Novelty, al huerto de Calixto y Melibea, la casa de Miguel de Unamuno o el puente del Lazarillo. Ocho paradas literarias con denominación de origen charra.
1. Siguiendo a Melibea

No es muy grande, pero a los salmantinos les resulta suficiente para desconectar. Y a dos pasos del centro. Se trata del Huerto de Calixto y Melibea, un jardín medieval con tintes árabes cuyo nombre se relaciona de inmediato con la obra clave de Fernando de Rojas, La Celestina. Dicen que casi toda está localizada en Salamanca (el autor estudió aquí), aunque nunca se diga en el texto. Y una parte, en este jardín, el mismo de la casa de la inocente Melibea. Allí, entre parras, árboles frutales y aves de paso (como ahora), Calixto entraba buscando a un halcón. Hoy, a la entrada del parque, aparece desafiante la figura de la vieja alcahueta. Sólo de cintura para arriba. Dentro, se suman las efigies de otros cuantos personajes.


2. El café de Torrente Ballester

Este forastero llamado Gonzalo Torrente Ballester murió en su casa salmantina, en plena Gran Vía, una madrugada de 1999. No llegó aquí hasta 1975, cuando ocupó una plaza de profesor en el instituto Torres Villarroel, aún en pie en la avenida de Hilario Goyenechea. Pero donde más se le veía era en el centenario Café Novelty, bajo los soportales de la Plaza Mayor (en el número 2 concretamente). Allí pasaba las tardes dando forma a sus novelas y artículos. Por eso, una efigie a tamaño natural descansa en el puesto que solía ocupar. Hoy, las tertulias (literarias, taurinas, políticas...), siempre a las ocho, siguen siendo la seña de identidad de este antiguo café cantante... junto a los helados. El 13 de junio, cuando se cumpla el centenario del nacimiento del autor, Salamanca contará con otra escultura suya, esta vez en lo alto de la biblioteca que lleva su nombre.
3. La boina de Martín Gaite

Su padre era de Valladolid, pero su madre de Salamanca, por lo que sus primeros años los pasó en esta última, donde no fue al colegio porque su progenitor renegaba de los centros religiosos. Y poco más había para elegir... Sí fue a un instituto femenino, cuya experiencia relató a conciencia en su novela Entre visillos, que plasmaba los sueños de un grupo de adolescentes en una ciudad provinciana. También pisó la Universidad local, donde conoció a Ignacio Aldecoa, al que una madrugada cualquiera trajo a su ciudad para enseñarle su amanacer. Lo hizo junto a Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio, Rafael Azcona... Desde 2000, año en que murió la escritora, una original escultura en la que su cuerpo adopta forma de libro está plantada en la céntrica plaza de los Bandos. No le falta, por supuesto, su característica boina calada. Aquí había nacido 75 años antes.
 4. Un Lazarillo de piedra

Lázaro González Pérez nació a orillas del Tormes, en lo que en el siglo XV era un pueblo independiente, el de Tejares, y hoy un barrio más de Salamanca. Allí, el que ha pasado a la posteridad literaria como Lazarillo de Tormes hacía de las suyas entre hermanastros mulatos, amos con forma de arciprestes y mendrugos de pan arrancados de cuajo. Uno de los capítulos más célebres tiene lugar en el puente romano, junto al que sobresale un toro de piedra sin cabeza. El muchacho se acerca a él guiado por otro de los protagonistas, el ciego, para escuchar sus rumores, pero sólo logra una buena reprimenda. En ese enclave, frente a la iglesia de Santiago, hoy surge la estampa en bronce de los dos personajes, cuyo padre podría dejar de ser anónimo para convertirse en el poeta Diego Hurtado de Mendoza, según las últimas pesquisas.

5. Unamuno, el rector que vino del Norte

El que fuera tres veces rector de la Universidad de Salamanca, concejal y hasta diputado por la ciudad castellano-leonesa no nació aquí, pero sí murió. Lo hizo durante una tertulia con amigos el último día de 1936. Y en su propia casa, en la calle Bordadores, 4, en la que se encontraba bajo arresto domiciliario desde hacía tres meses. Sin embargo, su actual museo no está aquí, sino en la antigua Casa Rectoral de la calle Libreros, 25, donde vivió algunos años antes. Un recorrido por este singular edificio del siglo XVIII da cuenta hoy de las lentes que usaba el bilbaíno, de sus manuscritos, su ropa, su parra aferrada a la ventana... La ruta vuelve a la calle Bordadores, 14, para entrar en el café-bar que hoy lleva el nombre de una de sus obras cumbre: Niebla.



6. El aula de Fray Luis de León

Nacido en Cuenca y fallecido en Ávila, el humanista Fray Luis de León ha pasado a los anales por su vinculación con Salamanca y, sobre todo, con su Universidad. Allí sigue intacta el aula en el que impartía clases y de la que le echaron por traducir El cantar de los cantares al castellano, tal y como denunciaron sus propios compañeros (y sobre todo el catedrático de Griego), con los que también se había enfrentado en los pasillos. A su vuelta de la cárcel tras cinco años, el poeta se limitó a comentar: «Como decíamos ayer...», frase que, junto a él, ha pasado a la Historia. Quien haya recorrido la ciudad recordará también su estatua, emplazada justo enfrente de la antigua fachada de la Universidad. Y de la famosa rana montada sobre la calavera, ésa que hay que encontrar si uno quiere pasar de curso.
7. Los fantasmas de la Plaza Mayor

Muchos turistas (o incluso lugareños) ni se fijan, pero a otros tantos les da por descubrir a los personajes que penden de cada medallón de los arcos de la Plaza Mayor, culmen de las castellanas de su especie. Y eso que llegó a ocupar tres veces más. Los medallones hacen referencia a algún ilustre vinculado con la ciudad. Y buena parte con la literatura. Es el caso de Santa Teresa de Jesús, que conoció a fondo estos lares, el propio Unamuno o Miguel de Cervantes, quien localizó aquí su novela ejemplar El licenciado Vidriera. Una inscripción sobre ella descansa en una de las fachadas de la Universidad. El de Lepanto también sacó a relucir en El Quijote sus saberes sobre la zona al dar vida al universitario salmantino Sansón Carrasco.


8. De profesor, Satanás
La ruta literaria puede continuar en la calle La Latina, que rinde homenaje al lugar en el que nació la primera mujer que entró en la Universidad... aunque vestida de hombre. Se trataba de Beatriz Galindo, conocida por el sobrenombre la Latina por ser la profesora de latín de Isabel la Católica. Otro que daba clases por la zona, cerca también de la Universidad, era el mismísimo diablo, esta vez en la Cueva de Salamanca, en la cripta de la iglesia de San Ceprián. Enseñaba sólo a siete alumnos y durante siete años. Una vez transcurridos, se quedaba con uno, con el mejor. Un marqués, el de Villena, logró escapar, pero a costa de perder su sombra por el camino.

Salamanca es una ciudad que enamora. El centro histórico destaca por las construcciones con piedra de Villamayor, que por su facilidad de trabajo permite elaborar las más finas filigranas y por su contenido en hierro la ciudad adquiere una luz especial al atardecer.
Quiero detenerme en diversas frases celebres de distintos personajes históricos que realzan la belleza de esta ciudad.
Miguel de Cervantes, que posiblemente fue alumno de la Universidad, realizaba repetidas referencias a Salamanca, por ejemplo en un entremés titulado La Cueva de Salamanca o mediante el personaje del bachiller Sansón Carrasco en el popular Don Quijote de La Mancha. En una de sus novelas ejemplares, El licenciado vidriera Cervantes habla en dos ocasiones:  
Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que la apacibilidad de su vivienda han gustado”. Esta frase la encontramos en una placa adherida a la trasera del edificio de la Universidad en la Plaza de Anaya.
Y en el mismo libro también encontramos “Advierte hija mia, que estas en Salamanca, que es llamada en todo el mundo madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantes. Gente moza, antojadiza, arrojada, libre aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de buen humor.”
Lope de Vega hablaba así de Salamanca y su Universidad en “La Limpieza No Manchada”.
"Pero, ¿por qué me detengo
ínclita ciudad famosa
favorecida del cielo
Real Universidad,
madre de tantos ingenios
que has dado tantos Catones
a los Reales consejos
del soberano Filipo,
y a tantas grandezas dueños?
¡Famosa Universidad,
Salve, luz del Evangelio,
celebrada en todo el mundo
con razón!"
En el romance "A una dama que deseaba saber su estado, persona y vida" Pedro Calderón de la Barca dice:
"Bachiller por Salamanca
También me hice, luego, cuya licencia
Que en mil actos me disculpa"
José de Espronceda, en "El estudiante de Salamanca" nos habla de
"la famosa Salamanca, insigne en armas y letras, patria de ilustres varones, noble archivo de las ciencias."
Víctor Hugo fascinado por la alegría de los estudiantes y la belleza de la ciudad hablaba de ella como
"Salamanca reposa sonriente sobre sus tres colinas
Duerme al son de las mandolinas
Y se despierta sobresaltada por el griterío de sus estudiantes"
Más recientemente Miguel de Unamuno dedicó a Salamanca varias frases célebres:
¡Esta Plaza Mayor de Salamanca! […] Este es el corazón, henchido de sol y de aire, de la ciudad; el templo civil, sin otra bóveda que la del cielo.
Es una fiesta para los ojos y para el espíritu
Ver la ciudad como poso del cielo en la tierra de las aguas del Tormes
Salamanca, Salamanca
renaciente maravilla
académica palanca
de mi visión de Castilla
Frases populares sobre Salamanca hay muchas, aquí pongo algunos ejemplos:
Quien quiera aprender que vaya a Salamanca.
En todas las ciencias primera, Salamanca enseña
Salamanca, Roma la Chica.
Salamanca, la Atenas de occidente
Salamanca Madre de las Ciencias.
El Rey Fernando III otorgó y mandó que hubiera escuelas en Salamanca.
Salamanca no hace milagros, el que va jumento no vuelve sabio.
Lo que natura no da, Salamanca no lo otorga.
Carmen Martín Gaite. Esta famosa escritora salmantina reflejó sus recuerdos de juventud en el libro El cuarto de atrás, donde menciona su vida en Salamanca. También habló de una ciudad provinciana, fácilmente reconocible para los salmantinos, en una de sus obras más conocidas: Entre visillos.
Salamanca ha estado presente desde siglos atrás en la literatura, sirviendo de escenario a numerosos episodios novelísticos.
La Celestina de Fernando de Rojas.Esta historia de amor trágico tiene su escenario principal en el Huerto de Calixto y Melibea, sobre la Muralla, donde una estatua recuerda a la Celestina con esta inscripción: Soy una vieja como el mundo me hizo, ni mejor ni peor.El libro de La Celestina, de Fernando de Rojas, es una de las obras imprescindibles de la literatura española.
El Lazarillo de Tormes. El lázaro debe su nombre a haber nacido en la ciudad del Tormes: Salamanca. En la novela se cuenta como el Ciego casi le abre la cabeza al Lazarillo contra el verraco que se encuentra encima del Puente Romano:
Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo: "Lázaro, llega el oído a este toro, y oirás gran ruido dentro de él." Yo simplemente llegue, creyendo ser ansí; y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y dióme una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome: "Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber mas que el diablo", y rió mucho la burla.

En la actualidad, existe una estatua que los representa a los dos a la entrada del Puente Romano. No se sabe quién escribió El Lazarillo de Tormes, pero es una obra maestra caracterizada por ser la precursora de la novela picaresca.


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