" La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta." André Maurois (1885-1967). Novelista y ensayista francés.
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miércoles, 22 de febrero de 2023
El doctor Zhivago
El doctor Zhivago es una epopeya trágica como hay pocas, con la fuerza de las grandes novelas y unos personajes de cuyo recuerdo es difícil deshacerse después de terminar su lectura.
La trama del libro es difícil de resumir, puesta que las idas y venidas, los acontecimientos, los viajes, los encuentros y los abandonos son numerosísimos y se suceden sin tregua. En pocas palabras podríamos decir que la historia se centra en la vida de Yuri Andréyevich Zhivago, un huérfano que estudia la carrera de medicina y que se ve envuelto en decenas de sucesos durante las primeras décadas del siglo XX en la agitada Rusia de la época. Aunque se la considera una gran historia de amor (y en verdad la relación de Yuri con Larisa Fiódorovna hace gala de una intensidad emocionante), lo cierto es que El doctor Zhivago recuerda a grandes novelas históricas por la precisión con la que describe el turbulento tiempo de las revoluciones rusas de comienzos del siglo XX.
domingo, 3 de mayo de 2020
Tú no eres como otras madres
Es éste un libro único, abrumador y fascinante. A modo de las grandes memorias noveladas del siglo XX escritas en el convulso devenir de la Historia esta hermosa y dolorosa obra literaria nos cuenta la vida de la madre de la escritora Angelika Schrobssdorff que quiso ser alemana antes que judía y tuvo que sufrir las persecuciones y los avatares de sus semejantes en sus propias carnes. Libro autobiográfico de lectura trepidante que te lleva a un viaje ignominioso de una parte del pasado reciente europeo a través de los ojos maravillados de una niña, mujer, esposa, madre, amante en la encrucijada del holocausto judío.
sábado, 6 de julio de 2019
El largo viaje
Un libro mítico e indispensable en la lucha del hombre contra el olvido.Corre el año 1943. En un angosto vagón de mercancías precintado, ciento veinte deportados cruzan tierras francesas camino del campo de concentración. Es un viaje claustrofóbico, vejatorio: los cuerpos hacinados caen de agotamiento, uno pierde la cuenta de los días que lleva allí, y ni siquiera sabe dónde ni cuándo acabará el viaje.
El largo viaje (1963) es la primera novela de Jorge Semprún, merecedora del Premio Formentor y del Prix de la Résistance. Es el relato del viaje a la certidumbre de la muerte: el viaje en tren de Gérard (nombre de guerra del joven combatiente de la resistencia, álter ego del autor), desde su salida de la cárcel de Compiegne con destino a Weimar, en cuyas cercanías se ubica el campo de concentración de Buchenwald. Y es también la novela que contiene, implícito, el relato de otro viaje: el viaje a la vida, a la escritura. Y es que, releída desde la posterior trayectoria del autor y especialmente desde el ciclo de novelas de la anamnesis, El largo viaje se nos representa como una obra verdaderamente germinal, tanto en lo que se refiere a los rasgos formales como en lo relativo al haz de temas que se van sucediendo en este doble viaje: físico y mental, exterior e íntimo.
lunes, 3 de septiembre de 2018
Viaje literario por Normandía
Hay muchas regiones en Francia que cautivan al viajero de manera poderosa , Normandía es una de ellas: por su paisaje de contrastes entre el interior boscoso y el ancho litoral, por su deliciosa gastronomía, por su legado histórico-artístico y por su ingente literatura. Se trata de una de las provincias más antiguas de Francia, que se extiende a orillas del Canal de la Mancha y comprende los departamentos de Sena Marítimo, Eure, Orne, Calvados y La Mancha. Sus principales ciudades son Le Havre, Caen y Cherbourg.. Normandía cuenta con algunos de los nombres capitales de las letras francesas, es una auténtica delicia leer algunas de sus obras más emblemáticas y visitar aquellos lugares que las inspiraron: Madame Bovary o Marcel Proust, personaje de novela y escritor de una de las obras cumbres de la literatura universal se dan la mano en esta preciosa parte de Francia que escribe en cada sitio ,sea la Alta o la Baja Normandía ,capítulos y fragmentos imperecederos de historias literarias de primer orden. Autores nacidos en sus tierras y forasteros de toda Francia han conformado un legado literario muy valioso que hará las delicias de cualquier lector. Una lista de autores y obras relacionados con Normandía nos llevaría a hacer un recorrido por la rica historia de la literatura francesa: desde la Pleiade con F. Malherbe nacido en Caen hasta el realismo de Flaubert oriundo de Rouen pasando por el romanticismo de Bernardin Saint Pierre nacido en Le Havre. Sin olvidar los numerosos escritores, famosos o anónimos que encontraron en Normandía una tierra de adopción y una fuente inagotable de inspiración, como Marcel Proust que se enamoró de Cabourg, Jacques Prévert a quien le encantaba retirarse a su casa de Omonville-la-Petite (provincia de la Mancha) o también Françoise Sagan y su atracción por Honfleur.
Es aquí en Normandía donde se encuentra uno de los espacios físicos más característicos del llamado turismo literario. Se trata de la ciudad Illiers-Combray, inmortalizado por el escritor marcel Proust en su magna obra En busca del tiempo perdido, magno fresco de toda una época que viene a ser la universalización de la memoria personal del autor y de su época ;una vez en el pueblo como un acto ritual todo lector viajero debería comprar las magdalenas y evocar las páginas del escritor experimentando el mismo estremecimiento, dejándose invadir por ese placer delicioso que son los recuerdos.
El viaje a la Normandía de Marcel Proust es el viaje literario por excelencia. Illiers-Combray sorprende al viajero porque se diría que todo sigue tal y como el escritor lo dejara. El campanario de la iglesia de Saint-Jacques hará evocar al turista el de Saint-Hilaire, que el escritor reconocía desde muy lejos, antes de llegar al pueblo. Una vez en la villa, pese a que el desembarco aliado en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial causó estragos en el epicentro del universo cósmico del novelista, en la plaza de Lemoine, aún puede visitarse la casa de la tía Léonie. Incluso puede entrarse en ella por la cancela por donde lo hacía Swann. El jardín ornamental creado por el tío del escritor, Jules Amiot -la finca de Swann en la novela- también aguarda al visitante con sus templetes, sus palmeras enanas, su gruta artificial y sus insólitos palomares.
La legendaria costa normanda de Proust , la llamada Balbe en sus novelas se extiende desde Deauville hasta Luc-sur-mer. El recorrido de un sugerente ferrocarril discurre en paralelo a ella. Los nombres de las estaciones que el tren va dejando atrás, le resultarán familiares al lector viajero: Marie-Antoinette, Saint Vaast, Gonneville, Riva Bella, son pueblos que aparecen en las páginas de En busca del tiempo perdido y que aquí se ofrecen al visitante. Merece especial atención el Gran Hotel de Cabourg, el Gran Hotel de Balbec en Las muchachas en flor y en Sodoma y Gomorra. Será en él donde el escritor recibirá la llamada telefónica que le anuncia que la abuela está a punto de caer. Actualmente, todo lo reformado que cabe suponer al cabo de 100 años, el establecimiento sigue en pie para deleite de cuantos quieran pasar allí unos días.
Otro destino literario imprescindible en Normandía nos llevaría a recorrer la costa normanda desde Trouville sur mer hasta los acantilados de Etretat de la mano de la escritora Marguerite Duras."Regarder la mer, c'est regarder le tout." El viaje adentro empieza en la entrada del hotel Roches noires en Trouville, donde la cita de la autora grabada en una placa de piedra invita al viajero a entrar en sus recuerdos tantas veces recreados por dicha escritora. Hoy se puede descender desde el hotel hasta el mar por la llamada "Escalera Marguerite-Duras, 1914-1996" y contemplar desde allí toda la inmensidad y la belleza de la costa normanda con alguna de las obras literarias que escribió inspirándose en su paisaje.
Galería de fotos y libros:
La magia del Mont Saint Michel ¿Sobre arena o sobre agua? Las mareas y el espectacular emplazamiento del Saint Michel juegan desde hace mil años a la ambigüedad y al misterio.
El acantilado de Etretat Victor Hugo le escribía a su hija Adèle: "En Etretat he visto algo admirable. El acantilado está perforado por grandes arcos naturales bajo los que rompen las olas durante la marea alta. Es la arquitectura más gigantesca que existe".
Las flores de Monet El jardín de la casa de Claude Monet en Giverny cuenta "con más tonalidades y colores aún, que flores", decía Marcel Proust.
Pueblo de lienzo Honfleur, el pueblo que ve morir al Sena, inspiraría a cualquier literato, pero es la pintura el arte con el que más le gusta coquetear. No en vano, este pueblo de aire holandés vio nacer a Boudin, padre del Impresionismo pictórico.
Considerada unánimemente una de las mejores novelas de todos los tiempos, Madame Bovary narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. Al hechizo que ejerce la figura de la protagonista hay que añadir la sabia combinación argumental de rebeldía, violencia, melodrama y sexo, «los cuatro grandes ríos», como afirmó en su día Mario Vargas Llosa, que alimentan esta historia inigualable. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino.Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.
Por el camino de Swann (1913) es el primer tomo de los siete que componen En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. La obra comienza con uno de los episodios más célebres de la literatura universal: la evocación de la infancia a través de la degustación de una magdalena. Algo tan simple como esto permite al narrador recobrar los lugares y las personas fundamentales que llenaron su niñez. En Por el camino de Swann, el narrador rememora su infancia en París y en el pueblo de Combray, cuyos caminos conducen a casa del refinado Swann y al castillo de Guermantes. Tras un desengaño con la hija de Swann, Gilberte, el narrador describe sus experiencias en una playa de moda, Belbec, y su nuevo amor por Albertine.
martes, 18 de julio de 2017
Viaje literario por San Petersburgo
Cualquier amante de la literatura encontrará en esta fascinante ciudad rusa alicientes suficientes para enamorarse de ella pues desde el primer momento que se pisan sus calles se respira un aire de irrealidad y de ficción envolvente . Ciudad imperial con un pasado histórico fabuloso y controvertido San Petersburgo posee un mapa literario único, testigo de algunas de las obras literarias más famosas de la literatura universal. Cada rincón de esta hermosa ciudad nos recuerda pasajes de novelas, fragmentos de poemas o escenas de teatro de primer orden y nuestros ojos reviven en cada momento historias, personajes y lugares de un topos literario que en nuestro imaginario se hace tan real que a cada paso que damos por sus calles nos encontramos con un trozo de literatura. ¿Qué tiene esta ciudad que es decadente y fascinante, acogedora y esquiva a la vez?
Hagamos un paseo por esos autores que
plasmaron en sus obras todo el encanto de San Petersburgo convirtiéndolo en un símbolo. San Petersburgo desde la mirada de sus escritores pasa ineludiblemente por las siguientes figuras:
Vladimir Nabokov: A él
le debemos una de las más controvertidas novelas de la literatura
contemporánea. Una obra de arte como pocas son
conocidas. "Lolita" y su desdichado Humbert Humbert fueron ideados en la
casa que actualmente ha sido reconvertida en museo.
Mijail Lérmontov: “El
baile de las máscaras” fue creada en San Petersburgo y, aunque su
estancia no se prolongó más allá de 7 años, esta ciudad le marcó
profundamente. También escribió “A la muerte del poeta”, entre otros.
Reconocido por su carácter rebelde y entusiasta, romántico e
independiente, Lérmontov continúa llenando exposiciones en San
Petersburgo acerca de la influencia que esta ciudad tuvo en su vida.
Alexandr Pushkin:
Nacido en Moscú al igual que Lérmontov, San Petersburgo fue su cuna
creativa y es por ello que cuenta con un museo dedicado en su honor,
Pushkin National Museum. Asimismo, el apartamento en el que residiera el
escritor también se puede visitar por parte de los viajeros que lo
deseen. Se encuentra situado muy cerca de la plaza del palacio real y en
él los visitantes podrán presenciar el estudio en el cual Pushkin
escribiría “La dama de picas”.
Fiodor Dostoievski:
Para tratar de mencionar todos los lugares en los que se basan las
novelas de Fiodor Dostoievski se debería escribir un artículo aparte. Sin embargo, si que es conocido que la novela de “Los
hermanos Karamazov” o " Crimen y castigo" cuentan con lugares reales en San Petersburgo que se pueden visitar siguiendo los pasos naturales de los diferentes barrios en que ambientó sus obras. Por
otra parte, los viajeros pueden visitar la casa donde escribiría algunas de sus más famosas novelas.
La ciudad de San Petersburgo está impregnada de literatura para cualquier amante de las letras y en
sus calles podemos encontrar infinidad de tiendas de antigüedades y de librerías con encanto como la que alberga la Casa Singer. Realmente cautivadora, de una belleza exultante donde la ficción y la realidad se confunden cuando se contemplan sus magníficos palacios a orillas de sus canales y se vive su bello paisaje urbano de fuerte carácter poético.
viernes, 30 de junio de 2017
Noches blancas
San Petersburgo, su luz, sus casas y sus avenidas son el escenario de esta apasionada novela. En una de esas «noches blancas» que se dan en la ciudad rusa durante la época del solsticio de verano, un joven solitario e introvertido narra cómo conoce de forma accidental a una muchacha a la orilla del canal. Tras el primer encuentro, la pareja de desconocidos se citará las tres noches siguientes, noches en las que ella, de nombre Nástenka, relatará su triste historia y en las que harán acto de presencia, de forma sutil y envolvente, las grandes pasiones que mueven al ser humano: el amor, la ilusión, la esperanza, el desamor, el desengaño.
jueves, 22 de diciembre de 2016
Las noches de Estrasburgo
Thelja abandona París en busca de François, su amante veinte años mayor
que ella. El romance apasionado entre esta mujer, a quien esperan un
marido y un hijo en Argelia, y François, un viudo atormentado por su
pasado, durará apenas nueve noches. Nueve noches durante las cuales
darán rienda suelta a sus deseos, placeres y emociones. A su alrededor,
la ciudad de Estrasburgo se recupera de su pasado más reciente y en
ella conviven otros personajes tan inquietantes como los dos
protagonistas: Eve, una joven judía embarazada; Jacqueline, una mujer
que representa Antígona en un teatro de barrio, y las sombras que
acechan este peculiar escenario.
Una apasionante historia de amor entre dos culturas, por una gran
autora que ha sido, en los últimos años, firme candidata al Premio Nobel
de Literatura.
sábado, 2 de abril de 2016
Viaje literario por Salamanca
Pocas
ciudades habrán dado a luz tantos hijos pródigos relacionados con la
literatura, ya sean reales, ficticios o incluso putativos. Salamanca es una de
ellas. Recorremos los rincones novelescos que la pueblan, desde la casa de
Unamuno al jardín de Calixto y Melibea o el café de Torrente Ballester.
De papel o
de carne y hueso. Salamanca ha dado a luz personajes y rincones literarios de
toda condición. Desde Carmen Martín Gaite, que nació en la ciudad castellano-leonesa
y siempre volvía al café Novelty, al huerto de Calixto y Melibea, la casa de
Miguel de Unamuno o el puente del Lazarillo. Ocho paradas literarias con
denominación de origen charra.
1. Siguiendo a Melibea
No es muy
grande, pero a los salmantinos les resulta suficiente para desconectar. Y a dos
pasos del centro. Se trata del Huerto de Calixto y Melibea, un jardín medieval
con tintes árabes cuyo nombre se relaciona de inmediato con la obra clave de
Fernando de Rojas, La Celestina. Dicen que casi toda está localizada en
Salamanca (el autor estudió aquí), aunque nunca se diga en el texto. Y una
parte, en este jardín, el mismo de la casa de la inocente Melibea. Allí, entre
parras, árboles frutales y aves de paso (como ahora), Calixto entraba buscando
a un halcón. Hoy, a la entrada del parque, aparece desafiante la figura de la
vieja alcahueta. Sólo de cintura para arriba. Dentro, se suman las efigies de
otros cuantos personajes.
2. El café de Torrente Ballester
Este
forastero llamado Gonzalo Torrente Ballester murió en su casa salmantina, en
plena Gran Vía, una madrugada de 1999. No llegó aquí hasta 1975, cuando ocupó
una plaza de profesor en el instituto Torres Villarroel, aún en pie en la
avenida de Hilario Goyenechea. Pero donde más se le veía era en el centenario
Café Novelty, bajo los soportales de la Plaza Mayor (en el número 2
concretamente). Allí pasaba las tardes dando forma a sus novelas y artículos.
Por eso, una efigie a tamaño natural descansa en el puesto que solía ocupar.
Hoy, las tertulias (literarias, taurinas, políticas...), siempre a las ocho,
siguen siendo la seña de identidad de este antiguo café cantante... junto a los
helados. El 13 de junio, cuando se cumpla el centenario del nacimiento del
autor, Salamanca contará con otra escultura suya, esta vez en lo alto de la
biblioteca que lleva su nombre.
3. La boina de Martín Gaite
Su padre era
de Valladolid, pero su madre de Salamanca, por lo que sus primeros años los
pasó en esta última, donde no fue al colegio porque su progenitor renegaba de
los centros religiosos. Y poco más había para elegir... Sí fue a un instituto
femenino, cuya experiencia relató a conciencia en su novela Entre visillos,
que plasmaba los sueños de un grupo de adolescentes en una ciudad provinciana.
También pisó la Universidad local, donde conoció a Ignacio Aldecoa, al que una
madrugada cualquiera trajo a su ciudad para enseñarle su amanacer. Lo hizo
junto a Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio, Rafael Azcona... Desde 2000,
año en que murió la escritora, una original escultura en la que su cuerpo
adopta forma de libro está plantada en la céntrica plaza de los Bandos. No le
falta, por supuesto, su característica boina calada. Aquí había nacido 75 años
antes.
4. Un Lazarillo de piedra
Lázaro
González Pérez nació a orillas del Tormes, en lo que en el siglo XV era un
pueblo independiente, el de Tejares, y hoy un barrio más de Salamanca. Allí, el
que ha pasado a la posteridad literaria como Lazarillo de Tormes hacía de las
suyas entre hermanastros mulatos, amos con forma de arciprestes y mendrugos de
pan arrancados de cuajo. Uno de los capítulos más célebres tiene lugar en el
puente romano, junto al que sobresale un toro de piedra sin cabeza. El muchacho
se acerca a él guiado por otro de los protagonistas, el ciego, para escuchar
sus rumores, pero sólo logra una buena reprimenda. En ese enclave, frente a la
iglesia de Santiago, hoy surge la estampa en bronce de los dos personajes, cuyo
padre podría dejar de ser anónimo para convertirse en el poeta Diego
Hurtado de Mendoza, según las últimas pesquisas.
5. Unamuno, el rector que vino del Norte
El que fuera
tres veces rector de la Universidad de Salamanca, concejal y hasta diputado por
la ciudad castellano-leonesa no nació aquí, pero sí murió. Lo hizo durante una
tertulia con amigos el último día de 1936. Y en su propia casa, en la calle
Bordadores, 4, en la que se encontraba bajo arresto domiciliario desde hacía
tres meses. Sin embargo, su actual museo no está aquí, sino en la antigua Casa
Rectoral de la calle Libreros, 25, donde vivió algunos años antes. Un recorrido
por este singular edificio del siglo XVIII da cuenta hoy de las lentes que
usaba el bilbaíno, de sus manuscritos, su ropa, su parra aferrada a la
ventana... La ruta vuelve a la calle Bordadores, 14, para entrar en el café-bar
que hoy lleva el nombre de una de sus obras cumbre: Niebla.
6. El aula de Fray Luis de León
Nacido en
Cuenca y fallecido en Ávila, el humanista Fray Luis de León ha pasado a los
anales por su vinculación con Salamanca y, sobre todo, con su Universidad. Allí
sigue intacta el aula en el que impartía clases y de la que le echaron por
traducir El cantar de los cantares al castellano, tal y como denunciaron
sus propios compañeros (y sobre todo el catedrático de Griego), con los que
también se había enfrentado en los pasillos. A su vuelta de la cárcel tras
cinco años, el poeta se limitó a comentar: «Como decíamos ayer...», frase que,
junto a él, ha pasado a la Historia. Quien haya recorrido la ciudad recordará
también su estatua, emplazada justo enfrente de la antigua fachada de la
Universidad. Y de la famosa rana montada sobre la calavera, ésa que hay que
encontrar si uno quiere pasar de curso.
7. Los fantasmas de la Plaza Mayor
Muchos
turistas (o incluso lugareños) ni se fijan, pero a otros tantos les da por
descubrir a los personajes que penden de cada medallón de los arcos de la Plaza
Mayor, culmen de las castellanas de su especie. Y eso que llegó a ocupar tres
veces más. Los medallones hacen referencia a algún ilustre vinculado con la
ciudad. Y buena parte con la literatura. Es el caso de Santa Teresa de Jesús,
que conoció a fondo estos lares, el propio Unamuno o Miguel de Cervantes, quien
localizó aquí su novela ejemplar El licenciado Vidriera. Una inscripción
sobre ella descansa en una de las fachadas de la Universidad. El de Lepanto
también sacó a relucir en El Quijote sus saberes sobre la zona al dar
vida al universitario salmantino Sansón Carrasco.
8. De profesor, Satanás
La ruta
literaria puede continuar en la calle La Latina, que rinde homenaje al lugar en
el que nació la primera mujer que entró en la Universidad... aunque vestida de
hombre. Se trataba de Beatriz Galindo, conocida por el sobrenombre la Latina
por ser la profesora de latín de Isabel la Católica. Otro que daba clases por
la zona, cerca también de la Universidad, era el mismísimo diablo, esta vez en
la Cueva de Salamanca, en la cripta de la iglesia de San Ceprián. Enseñaba sólo
a siete alumnos y durante siete años. Una vez transcurridos, se quedaba con
uno, con el mejor. Un marqués, el de Villena, logró escapar, pero a costa de
perder su sombra por el camino.
Salamanca es
una ciudad que enamora. El centro histórico destaca por las construcciones con
piedra de Villamayor, que por su facilidad de trabajo permite elaborar las más
finas filigranas y por su contenido en hierro la ciudad adquiere una luz
especial al atardecer.
Quiero
detenerme en diversas frases celebres de distintos personajes históricos que
realzan la belleza de esta ciudad.
Miguel de
Cervantes, que
posiblemente fue alumno de la Universidad, realizaba repetidas referencias a
Salamanca, por ejemplo en un entremés titulado La Cueva de Salamanca o mediante
el personaje del bachiller Sansón Carrasco en el popular Don Quijote de La
Mancha. En una de sus novelas ejemplares, El licenciado vidriera
Cervantes habla en dos ocasiones:
“Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a
ella a todos los que la apacibilidad de su vivienda han gustado”. Esta
frase la encontramos en una placa adherida a la trasera del edificio de la
Universidad en la Plaza de Anaya.
Y en el mismo libro también encontramos “Advierte
hija mia, que estas en Salamanca, que es llamada en todo el mundo madre de las
ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil
estudiantes. Gente moza, antojadiza, arrojada, libre aficionada, gastadora,
discreta, diabólica y de buen humor.”
Lope de Vega hablaba así de Salamanca y su
Universidad en “La Limpieza No Manchada”.
"Pero, ¿por qué me detengo
ínclita ciudad famosa
favorecida del cielo
Real Universidad,
madre de tantos ingenios
que has dado tantos Catones
a los Reales consejos
del soberano Filipo,
y a tantas grandezas dueños?
¡Famosa Universidad,
Salve, luz del Evangelio,
celebrada en todo el mundo
con razón!"
ínclita ciudad famosa
favorecida del cielo
Real Universidad,
madre de tantos ingenios
que has dado tantos Catones
a los Reales consejos
del soberano Filipo,
y a tantas grandezas dueños?
¡Famosa Universidad,
Salve, luz del Evangelio,
celebrada en todo el mundo
con razón!"
En el
romance "A una dama que deseaba saber su estado, persona y vida"
Pedro Calderón de la Barca dice:
"Bachiller por Salamanca
También me hice, luego, cuya licencia
Que en mil actos me disculpa"
También me hice, luego, cuya licencia
Que en mil actos me disculpa"
José de
Espronceda, en "El
estudiante de Salamanca" nos habla de
"la famosa Salamanca, insigne en armas y letras,
patria de ilustres varones, noble archivo de las ciencias."
Víctor Hugo fascinado por la alegría de los
estudiantes y la belleza de la ciudad hablaba de ella como
"Salamanca reposa sonriente sobre sus tres
colinas
Duerme al son de las mandolinas
Y se despierta sobresaltada por el griterío de sus estudiantes"
Duerme al son de las mandolinas
Y se despierta sobresaltada por el griterío de sus estudiantes"
Más
recientemente Miguel de Unamuno dedicó a Salamanca varias frases
célebres:
¡Esta Plaza Mayor de Salamanca! […] Este es el
corazón, henchido de sol y de aire, de la ciudad; el templo civil, sin otra
bóveda que la del cielo.
Es una fiesta para los ojos y para el espíritu
Ver la ciudad como poso del cielo en la tierra de las aguas del Tormes
Ver la ciudad como poso del cielo en la tierra de las aguas del Tormes
Salamanca, Salamanca
renaciente maravilla
académica palanca
de mi visión de Castilla
renaciente maravilla
académica palanca
de mi visión de Castilla
Frases
populares sobre Salamanca hay muchas, aquí pongo algunos ejemplos:
Quien quiera aprender que vaya a Salamanca.
En todas las ciencias primera, Salamanca enseña
Salamanca, Roma la Chica.
Salamanca, la Atenas de occidente
Salamanca Madre de las Ciencias.
El Rey Fernando III otorgó y mandó que hubiera escuelas en Salamanca.
Salamanca no hace milagros, el que va jumento no vuelve sabio.
Lo que natura no da, Salamanca no lo otorga.
En todas las ciencias primera, Salamanca enseña
Salamanca, Roma la Chica.
Salamanca, la Atenas de occidente
Salamanca Madre de las Ciencias.
El Rey Fernando III otorgó y mandó que hubiera escuelas en Salamanca.
Salamanca no hace milagros, el que va jumento no vuelve sabio.
Lo que natura no da, Salamanca no lo otorga.
Carmen
Martín Gaite. Esta famosa escritora salmantina reflejó
sus recuerdos de juventud en el libro El
cuarto de atrás, donde menciona su vida en Salamanca. También habló de una
ciudad provinciana, fácilmente reconocible para los salmantinos, en una de sus
obras más conocidas: Entre visillos.
Salamanca ha estado presente desde siglos atrás en
la literatura, sirviendo de escenario a numerosos episodios novelísticos.
La Celestina de Fernando
de Rojas.Esta historia de amor trágico tiene su escenario principal en el
Huerto de Calixto y Melibea, sobre la Muralla, donde una estatua recuerda a la
Celestina con esta inscripción: Soy una vieja como el mundo me hizo, ni mejor
ni peor.El libro de La Celestina, de Fernando de Rojas, es una de las obras
imprescindibles de la literatura española.
El Lazarillo de Tormes. El lázaro debe su nombre a
haber nacido en la ciudad del Tormes: Salamanca. En la novela se cuenta como el
Ciego casi le abre la cabeza al Lazarillo contra el verraco que se encuentra
encima del Puente Romano:
Salimos
de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de
piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del
animal, y allí puesto, me dijo: "Lázaro, llega el oído a este toro, y
oirás gran ruido dentro de él." Yo simplemente llegue, creyendo ser ansí;
y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y
dióme una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró
el dolor de la cornada, y díjome: "Necio, aprende que el mozo del ciego un
punto ha de saber mas que el diablo", y rió mucho la burla.
En la actualidad, existe una estatua que los
representa a los dos a la entrada del Puente Romano. No se sabe quién escribió
El Lazarillo de Tormes, pero es una obra maestra caracterizada por ser la precursora
de la novela picaresca.
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