
La voluminosa novela de época escrita por Michel Faber narra la historia de Sugar, una prostituta del oscuro Londres victoriano que intenta escapar del arroyo. La gran oportunidad se presenta cuando logra seducir al heredero de una fábrica de perfumes. Su plan de ascenso en el escalafón social se ve dificultado, sin embargo, por la simpatía que le despiertan la esposa del aristócrata, víctima de un trastorno mental, y su hija, una niña sometida a una rígida educación, ambas prisioneras en la gran casa de la familia a la que ella se muda como interina. La ambientación es extraordinaria y la historia, magnífica. Como en toda representación del pasado, uno no puede sustraerse a las continuas muestras de discriminación a las que se somete a las mujeres. En este caso, la carga es mayor, puesto que se trata de una obra eminentemente femenina, tanto por sus protagonistas, los dos pétalos a los que alude el título (primer verso de un poema de Alfred Tennyson, traducido de aquella manera al español), como por la carga de fondo de la propia trama.
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