
La hoja se hundió suavemente en el músculo y
lo recorrió de arriba abajo con soltura. El ademán estaba controlado a
la perfección. La rodaja cayó doblándose mansamente sobre el tajo. La
carne oscura relucía, avivada por el contacto del cuchillo. El carnicero
colocó la palma de la mano izquierda sobre el enorme entrecot, y con la
derecha siguió cortando la pieza. Sentí bajo mi propia mano la masa
fría y elástica. Vi penetrar el cuchillo en la carne muerta y
consistente y abrir en ella una herida resplandeciente. El acero se
deslizó a lo largo de la negruzca mole, la hoja y la pared brillaron. Texto extraído de la novela El carnicero, 1989 : Una estudiante, cajera en una carnicería, se siente contra su voluntad
atraída por el vulgar y obsceno carnicero. Aunque enamorada de un chico
de su edad , sucumbe a la fascinación de ese hombre que parece
representar la verdad última del sexo. Obscena pero también mística,
angustiada e insolente, esta breve novela obtuvo en Francia un
éxito fulminante y recibió el premio Pierre-Louys de literatura erótica.
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